BepiColombo observa cómo las partículas solares bombardean la superficie de Mercurio
Mercurio es el planeta más cercano al Sol y, por tanto, uno de los mundos más expuestos a su actividad. Ahora, las observaciones realizadas por la misión BepiColombo, desarrollada conjuntamente por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la agencia espacial japonesa JAXA, han permitido estudiar con un nivel de detalle excepcional cómo las partículas energéticas procedentes del Sol consiguen penetrar en el entorno magnético del planeta. Además, se ha logrado analizar cómo pueden alcanzar directamente su superficie.

Los datos fueron obtenidos durante el cuarto sobrevuelo de Mercurio de BepiColombo, realizado el 4 de septiembre de 2024, cuando la nave pasó a tan solo 165 kilómetros de la superficie. Una coincidencia especialmente afortunada hizo que, durante aquel acercamiento, Mercurio estuviera sometido a un flujo elevado de partículas solares de alta energía.
Los resultados, publicados el 8 de septiembre de 2026 en la revista Nature Astronomy, ofrecen una oportunidad única para comprender hasta qué punto el débil campo magnético de Mercurio puede proteger al planeta de este auténtico bombardeo solar.
Un encuentro excepcional a solo 165 kilómetros de Mercurio
BepiColombo fue lanzada en octubre de 2018 y, durante su largo viaje hacia Mercurio, realizó seis sobrevuelos del planeta entre 2021 y 2025. Estas aproximaciones no solo permitieron modificar progresivamente su trayectoria, sino que también ofrecieron oportunidades para realizar observaciones científicas antes de la entrada definitiva en órbita.
El cuarto sobrevuelo fue especialmente interesante.BepiColombo descendió hasta una altitud de aproximadamente 165 kilómetros, mucho más cerca de la superficie que el punto más bajo previsto inicialmente para la órbita científica del Mercury Planetary Orbiter (MPO), de unos 480 kilómetros.Pero la proximidad no fue lo único excepcional.
En ese momento, Mercurio se encontraba inmerso en un aumento de partículas energéticas procedentes del Sol. Esto convirtió el encuentro en una especie de experimento natural que permitió estudiar cómo se comporta la magnetosfera de un planeta rocoso situado extremadamente cerca de su estrella.
SIXS detectó protones y electrones solaresLas mediciones fueron realizadas por SIXS (Solar Intensity X-ray and Particle Spectrometer), uno de los instrumentos instalados en el Mercury Planetary Orbiter de la ESA.
El equipo internacional dirigido por Emilia K. J. Kilpua, de la Universidad de Helsinki, analizó cómo protones y electrones solares de alta energía atravesaban el entorno magnético de Mercurio.
Los resultados muestran que la magnetosfera del planeta proporciona cierta protección, pero esta puede ser insuficiente para impedir que grandes cantidades de partículas energéticas alcancen la superficie durante episodios intensos de actividad solar.
Los investigadores observaron diferencias en el comportamiento de protones y electrones dependiendo de factores como su energía, dirección y las características del campo magnético. El estudio concluye que durante acontecimientos de partículas energéticas solares puede producirse una precipitación sostenida de partículas de alta energía sobre la superficie de Mercurio.
¿Por qué Mercurio está tan expuesto al Sol?
La Tierra también recibe constantemente partículas cargadas procedentes del Sol, pero nuestro planeta posee un campo magnético global mucho más intenso que desvía una parte importante de ellas.
Mercurio también tiene un campo magnético propio, algo extraordinario para un planeta tan pequeño, pero es considerablemente más débil. Además, su magnetosfera es mucho más compacta.
Esto significa que el viento solar y las partículas energéticas pueden interactuar con regiones mucho más próximas al planeta.
Durante episodios especialmente intensos, algunas partículas pueden alcanzar directamente el suelo.Mercurio tampoco posee una atmósfera densa como la terrestre. En su lugar cuenta con una exosfera extremadamente tenue, formada por átomos y moléculas que pueden proceder, entre otros procesos, de la propia superficie.
Por ello, la interacción entre el Sol, la magnetosfera y el terreno desempeña un papel fundamental en la evolución del planeta.
El bombardeo solar podría transformar lentamente la superficieLas consecuencias de estas interacciones no se limitan al entorno espacial de Mercurio.
El estudio señala que la precipitación prolongada de partículas energéticas podría contribuir a modificar el regolito, la capa de materiales fragmentados que cubre la superficie. Además, podría producir variaciones en la exosfera del planeta. A largo plazo, estos procesos podrían tener implicaciones para la alteración de los minerales y la geoquímica superficial.
Mercurio se convierte así en un extraordinario laboratorio natural para estudiar qué ocurre cuando un planeta rocoso con un campo magnético relativamente débil se encuentra extremadamente cerca de su estrella.
Y las implicaciones van más allá de nuestro Sistema Solar.
Los resultados pueden ayudar a comprender el comportamiento de otros planetas rocosos situados muy cerca de sus estrellas, incluidos determinados exoplanetas. Además, la intensidad de la radiación y de las partículas estelares puede ser un factor fundamental para determinar cómo evolucionan sus superficies y atmósferas. Por último, en algunos casos, puede influir en sus posibles condiciones de habitabilidad.
Una ventana para comprender mejor el clima espacial
Las observaciones de BepiColombo también son relevantes para el estudio del clima espacial.
En la Tierra, las grandes erupciones solares y otros fenómenos de actividad solar pueden alterar nuestro entorno espacial. Las tormentas geomagnéticas intensas pueden afectar a satélites, sistemas de navegación y otras infraestructuras tecnológicas.
Mercurio representa un caso extremo en el que los científicos pueden estudiar la interacción entre partículas solares muy energéticas y una magnetosfera pequeña y débil.
Comprender estos procesos ayuda a desarrollar modelos más completos sobre cómo responden los entornos planetarios ante episodios extremos de actividad solar.
BepiColombo se prepara para comenzar su gran misión científica
Estas observaciones se realizaron mientras BepiColombo todavía viajaba hacia su destino definitivo. Sin embargo, la misión ya ha entrado en una etapa decisiva.
El 3 de septiembre de 2026, el Mercury Transfer Module (MTM), encargado de proporcionar gran parte de la propulsión durante el viaje interplanetario, se separó con éxito de los dos orbitadores científicos.
Según el calendario actual de la ESA, el Mercury Planetary Orbiter (MPO) europeo y Mio, el Mercury Magnetospheric Orbiter desarrollado por JAXA, entrarán juntos en órbita alrededor de Mercurio el 21 de noviembre de 2026.
Posteriormente, ambos orbitadores se separarán entre el 9 y el 10 de diciembre. MPO continuará ajustando su trayectoria hasta alcanzar su órbita definitiva en marzo de 2027. Además, el comienzo de la fase científica principal está previsto para abril de 2027.
Será la primera vez que dos sondas estudien simultáneamente Mercurio desde órbitas diferentes.
Esta combinación permitirá analizar al mismo tiempo su superficie, composición, campo magnético, exosfera y la interacción con el viento solar. De este modo, se obtendrá una visión mucho más completa de uno de los planetas menos explorados del Sistema Solar.
Y si BepiColombo ya está obteniendo resultados científicos de esta importancia durante sus sobrevuelos, su llegada definitiva a Mercurio promete abrir una nueva etapa en nuestra comprensión del planeta más cercano al Sol.
Fuentes: Nature Astronomy, Agencia Espacial Europea (ESA) y misión ESA/JAXA BepiColombo.


