3I/ATLAS revela nuevos secretos sobre el lugar donde nació fuera del Sistema Solar

El paso de 3I/ATLAS por el Sistema Solar ha ofrecido a los astrónomos una oportunidad excepcional: analizar directamente material formado alrededor de otra estrella. Ahora, un nuevo estudio de su cola proporciona una de las pistas más interesantes hasta el momento sobre el origen de este visitante interestelar.

El cometa 3I/ATLAS fue fotografiado en color por el telescopio Gemini Norte el 26 de noviembre de 2025. Crédito: Observatorio Internacional Gemini/NOIRLab/NSF/AURA/B. Bolin.

Un equipo internacional de investigadores ha detectado una abundancia relativamente elevada de nitrógeno molecular (N₂) en el cometa. Los resultados sugieren que 3I/ATLAS se formó en un ambiente extremadamente frío, probablemente en las regiones exteriores del sistema planetario del que fue expulsado.

El estudio, liderado por Léa Ferellec, de la Universidad de Northumbria, aparece en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRAS). Los investigadores utilizaron observaciones realizadas después del perihelio para estudiar con gran detalle los gases ionizados de la cola de 3I/ATLAS.

Un mensajero procedente de otro sistema planetario

3I/ATLAS ocupa un lugar muy especial en la historia de la astronomía. Es el tercer objeto interestelar confirmado observado atravesando nuestro Sistema Solar, después de 1I/‘Oumuamua, descubierto en 2017, y 2I/Borisov, identificado en 2019.

A diferencia de los asteroides y cometas que permanecen ligados gravitacionalmente al Sol, los objetos interestelares siguen trayectorias que indican que proceden del espacio situado más allá de nuestro sistema planetario.

Esto los convierte en auténticas muestras naturales de otros sistemas.

Los cometas conservan hielos y materiales procedentes de las primeras etapas de formación planetaria. Por tanto, conocer la composición de un cometa interestelar permite comparar directamente la química de nuestro Sistema Solar con la existente alrededor de otras estrellas.

3I/ATLAS fue descubierto el 1 de julio de 2025 y alcanzó su perihelio —el punto de su trayectoria más cercano al Sol— el 29 de octubre de ese año, a aproximadamente 1,36 unidades astronómicas del Sol.

Cinco tipos de iones en la cola de 3I/ATLAS

Para realizar el nuevo estudio, los científicos utilizaron WEAVE, un avanzado espectrógrafo instalado en el telescopio William Herschel (WHT) de 4,2 metros, situado en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma.

Las observaciones fueron realizadas los días 30 de noviembre y 2 de diciembre de 2025, cuando 3I/ATLAS ya había superado su perihelio y se alejaba nuevamente hacia el espacio interestelar.

WEAVE permitió separar espacialmente y analizar la tenue emisión procedente de la cola de plasma del cometa.

Los investigadores identificaron simultáneamente cinco especies ionizadas:

– N₂⁺, relacionado con el nitrógeno molecular.

– CO⁺, procedente del monóxido de carbono.

– CO₂⁺, relacionado con el dióxido de carbono.

– H₂O⁺, relacionado con el agua.

– CH⁺, un ion asociado a compuestos de carbono e hidrógeno.

La detección simultánea de estas especies permitió estudiar no solo qué materiales estaban presentes, sino también sus abundancias relativas y cómo se distribuían a lo largo de la cola.

El nitrógeno proporciona una pista sobre su nacimiento

El resultado más importante procede de la relación entre N₂⁺ y CO⁺.

El nitrógeno molecular y el monóxido de carbono son sustancias muy volátiles. La cantidad de ambos compuestos que queda atrapada en los hielos de un cometa depende, entre otros factores, de las condiciones existentes cuando se formó.

Los investigadores obtuvieron para los hielos de 3I/ATLAS un límite inferior para la relación N₂/CO de 0,023 ± 0,001.

Esta proporción indica que 3I/ATLAS es relativamente rico en nitrógeno molecular en comparación con la mayoría de los cometas conocidos del Sistema Solar.

El resultado es especialmente interesante porque el N₂ puede conservar información sobre la temperatura del entorno en el que se incorporaron los hielos al objeto.

Los autores relacionan esta elevada presencia de nitrógeno con unas condiciones de formación muy frías. Las comparaciones con experimentos de laboratorio y con cometas del Sistema Solar apuntan a un escenario en el que 3I/ATLAS habría acumulado sus hielos en una región extremadamente fría y alejada de su estrella.

Eso situaría su posible lugar de nacimiento en las regiones exteriores de su antiguo sistema planetario, en un entorno que podría guardar ciertas similitudes con los dominios helados más alejados del Sol.

No podemos saber todavía alrededor de qué estrella nació

El descubrimiento permite reconstruir parte del entorno donde se formó 3I/ATLAS, pero no identifica su estrella de origen.

Existe una diferencia importante entre determinar las condiciones físicas en las que se formó un objeto y averiguar exactamente de qué sistema estelar procede.

3I/ATLAS pudo viajar durante enormes periodos de tiempo por la galaxia después de ser expulsado de su sistema. Durante ese viaje, las interacciones gravitatorias y el movimiento de las estrellas dificultan enormemente reconstruir su trayectoria hasta un sistema planetario concreto.Lo que su composición sí conserva es una especie de registro químico de su pasado.

Una composición diferente a la de muchos cometas conocidos

3I/ATLAS ya había mostrado características químicas llamativas.

Observaciones anteriores indicaron abundancias importantes de monóxido y dióxido de carbono, dos compuestos especialmente volátiles. El nuevo análisis de su cola es coherente con la idea de que el objeto posee una importante presencia de sustancias que pueden conservarse eficazmente en ambientes muy fríos.

Sin embargo, los científicos advierten de que no todas las proporciones observadas entre los diferentes iones pueden traducirse directamente en la abundancia original de los materiales presentes en el núcleo.

La química de la coma es compleja. La radiación solar, el viento solar y diferentes procesos de ionización transforman las moléculas liberadas por el cometa.

Por este motivo, los investigadores consideran especialmente útil la relación N₂⁺/CO⁺ para estudiar el N₂/CO original, mientras que la interpretación de otros iones requiere mayor cautela.

Un laboratorio natural viajando por el espacioLa importancia científica de 3I/ATLAS va mucho más allá de conocer la historia de un único cometa.

Los planetas, asteroides y cometas se forman a partir del material presente en los discos de gas y polvo que rodean a las estrellas jóvenes. Parte de ese material termina formando planetas; otra parte permanece en forma de pequeños cuerpos.

En determinadas circunstancias, las interacciones gravitatorias con planetas gigantes, estrellas cercanas u otros objetos pueden expulsar algunos de estos cuerpos de sus sistemas originales.

Desde ese momento pueden vagar por el espacio interestelar durante millones o incluso miles de millones de años hasta, ocasionalmente, atravesar otro sistema planetario.

Cuando uno de ellos entra en nuestro Sistema Solar, la astronomía dispone de algo extraordinario: material procedente de otro sistema estelar acercándose lo suficiente como para estudiarlo directamente con nuestros telescopios.

No es necesario enviar una nave a otra estrella. Durante un breve periodo, una pequeña muestra de aquel sistema viene hasta nosotros.

Una nueva generación de instrumentos cambia lo que podemos descubrir

El estudio también demuestra la importancia de instrumentos como WEAVE-LIFU.

Las colas iónicas de los cometas pueden extenderse enormes distancias y presentan una estructura diferente a la cola de polvo. Los iones interactúan con el viento solar y el campo magnético interplanetario, por lo que estudiarlos mediante espectroscopia convencional puede resultar complicado.

Las unidades de campo integral permiten obtener información espectral de muchas posiciones del cielo simultáneamente. De esta manera es posible distinguir las diferentes regiones de la coma y de la cola y estudiar cómo cambia su composición con la distancia al núcleo.

En el caso de 3I/ATLAS, los científicos analizaron regiones situadas aproximadamente entre 50.000 y 110.000 kilómetros del cometa a lo largo de su cola.

Encontraron que la mayoría de las proporciones entre los iones permanecían esencialmente estables en la región estudiada. Solo detectaron una disminución marginal de CH⁺ a medida que aumentaba la distancia al cometa.

El próximo visitante interestelar podría revelar todavía másHasta ahora solo conocemos tres objetos interestelares confirmados, y cada uno ha proporcionado información diferente.

‘Oumuamua fue descubierto cuando ya abandonaba el Sistema Solar y no mostró una coma claramente visible. 2I/Borisov, en cambio, se comportó como un cometa activo y permitió estudiar su composición. 3I/ATLAS ha podido observarse con una generación de instrumentos y técnicas aún más avanzadas.La progresión es importante.

Los futuros grandes observatorios y espectrógrafos podrían permitir que el próximo objeto interestelar sea detectado antes y estudiado durante una parte todavía mayor de su paso por nuestro vecindario cósmico.Cada uno constituye una nueva pieza de un enorme rompecabezas: comprender hasta qué punto los procesos que formaron nuestro Sistema Solar son comunes en la galaxia.

3I/ATLAS está abandonando nuestro entorno, pero los materiales que liberó durante su visita seguirán siendo estudiados durante años. En sus hielos permanece escrita una historia que comenzó alrededor de una estrella desconocida, mucho antes de que este pequeño mundo helado llegara hasta nosotros.

Fuentes:

Ferellec, L. et al. (2026). Ion abundances in the plasma tail of 3I/ATLAS show that it is N₂-rich. Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, Vol. 551, Issue 3, stag1402. DOI: 10.1093/mnras/stag1402.

Royal Astronomical Society / Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.Universe Today. New Revelations About the Origin of Interstellar Comet 3I/ATLAS, 10 de septiembre de 2026.