El telescopio Euclid descubre un nuevo cometa mientras estudia las galaxias del Universo

El observatorio espacial de la Agencia Espacial Europea ha identificado un cometa desconocido a unos 1.300 millones de kilómetros de la Tierra. Un hallazgo inesperado para una misión dedicada a investigar el Universo.

El telescopio espacial Euclid capturó esta imagen del cometa C/2026 S1 (Euclid), el primer cometa descubierto por este telescopio. Se trata de una feliz coincidencia, ya que la misión de Euclid es medir miles de millones de galaxias y estudiar la fuerza que impulsa la expansión del Universo: la energía oscura. Euclid ha observado otros cometas, pero este es el primero que descubre. Crédito de la imagen: ESA/Euclid/Consorcio Euclid/NASA, M. Pöntinen et al. 2026. Licencia: CC BY-SA 3.0 IGO o Licencia Estándar de la ESA.

El telescopio espacial Euclid, de la Agencia Espacial Europea (ESA), ha descubierto su primer cometa, un objeto que hasta ahora había pasado desapercibido para los astrónomos. Bautizado como C/2026 S1 (Euclid), se encuentra a unos 1.300 millones de kilómetros de la Tierra y tarda miles de años en completar una órbita alrededor del Sol.

Lo curioso es que Euclid no fue diseñado para buscar cometas. Su principal misión consiste en observar miles de millones de galaxias para comprender mejor cómo ha evolucionado el Universo y estudiar dos de sus grandes misterios: la materia oscura y la energía oscura.

Sin embargo, mientras fotografiaba regiones lejanas del cosmos, el telescopio encontró algo mucho más cercano.

Un cometa escondido entre las galaxias

El descubrimiento se produjo al analizar imágenes obtenidas entre el 16 y el 24 de septiembre de 2026.Mikko Pöntinen, investigador de la Universidad de Helsinki, había desarrollado un programa informático capaz de identificar objetos en movimiento dentro de las observaciones de Euclid.

El sistema detectó una pequeña estela que aparecía en varias fotografías. Al examinarla con mayor detalle, los investigadores observaron una envoltura difusa alrededor del objeto, una característica habitual de los cometas activos.

Esta nube, conocida como coma, se forma cuando el calor solar provoca que los hielos del cometa liberen gases y arrastren partículas de polvo al espacio.

Tras comprobar que no coincidía con ningún objeto conocido, el equipo comunicó el hallazgo al Minor Planet Center. Las observaciones posteriores desde telescopios terrestres permitieron confirmar que se trataba de un nuevo cometa.

¿Por qué Euclid pudo descubrirlo?

La detección resulta especialmente interesante por la trayectoria del cometa.La mayoría de los planetas y numerosos cuerpos menores del Sistema Solar orbitan aproximadamente en un mismo plano. Sin embargo, C/2026 S1 (Euclid) sigue una órbita muy inclinada, lo que permitió que atravesara una región del cielo que el telescopio estaba estudiando.

El objeto apareció en el llamado Campo Profundo Norte de Euclid, situado en dirección a la constelación del Dragón.

Esta región forma parte de las zonas que el observatorio examina repetidamente para estudiar galaxias extremadamente lejanas.

En total, el cometa quedó registrado en 16 exposiciones distribuidas en cinco conjuntos de observaciones.

Una coincidencia poco habitual que permitió identificarlo sin que el telescopio tuviera que modificar su programa científico.

Un visitante que conserva pistas del origen del Sistema SolarLos cometas son cuerpos formados principalmente por hielos, polvo y materiales rocosos. Muchos conservan sustancias procedentes de las primeras etapas del Sistema Solar, hace aproximadamente 4.600 millones de años.

Por eso, estudiarlos permite conocer mejor las condiciones en las que se formaron los planetas.

En el caso de C/2026 S1 (Euclid), los primeros cálculos indican que se trata de un cometa de período largo, capaz de pasar miles de años viajando alrededor del Sol antes de regresar a sus proximidades.

Su descubrimiento también demuestra el potencial de las herramientas informáticas para encontrar objetos inesperados entre enormes cantidades de datos astronómicos.

Un descubrimiento inesperado para una misión ambiciosa

Aunque Euclid ya había observado otros cometas, este es el primero que descubre.El hallazgo no cambia los objetivos principales de la misión, pero demuestra que sus observaciones pueden aportar información valiosa más allá del estudio de las galaxias.

Además, servirá para mejorar la coordinación entre Euclid y otras misiones de la ESA, como Comet Interceptor, diseñada para estudiar un cometa que visite las regiones interiores del Sistema Solar.

El descubrimiento de C/2026 S1 (Euclid) recuerda que incluso los telescopios dedicados a investigar los confines del Universo pueden encontrar nuevos secretos mucho más cerca de nosotros.


Fuente: Agencia Espacial Europea (ESA), equipo científico de Euclid.

Créditos de imagen: ESA/Euclid/Euclid Consortium/NASA, M. Pöntinen et al. (2026).