Blue Origin liderará la construcción inicial de la futura base lunar de la NASA
La NASA ha dado un paso clave hacia el regreso permanente de la humanidad a la Luna. La agencia espacial estadounidense adjudicó a Blue Origin, la compañía aeroespacial fundada por Jeff Bezos, contratos valorados en 468 millones de dólares. Estos contratos son para desarrollar dos módulos de aterrizaje no tripulados destinados a la futura base lunar que Estados Unidos planea construir cerca del polo sur lunar.

El proyecto forma parte de un ambicioso programa valorado en unos 20.000 millones de dólares. Este programa busca establecer una infraestructura permanente en la superficie de la Luna durante la próxima década. La futura base lunar abarcará cientos de kilómetros cuadrados. Además, estará diseñada para apoyar tanto misiones científicas como operaciones de exploración y aprovechamiento de recursos.
Además de Blue Origin, la NASA seleccionó a las empresas Astrolab y Lunar Outpost. Estas empresas recibirán contratos de 220 millones de dólares cada una para desarrollar vehículos robóticos capaces de transportar equipos. En el futuro, serán capaces de transportar astronautas sobre la superficie lunar.
Sorprendentemente, SpaceX, la compañía de Elon Musk y uno de los grandes protagonistas del programa Artemis, quedó fuera de esta primera ronda de contratos comerciales relacionados con la infraestructura de la base lunar. Sin embargo, la empresa continúa siendo una pieza fundamental para las futuras misiones tripuladas Artemis gracias a su sistema Starship. Este sistema sigue compitiendo por convertirse en el vehículo que llevará astronautas estadounidenses a la Luna por primera vez desde 1972.
Blue Origin liderará la primera fase de la futura base lunar de la NASA
La NASA explicó que estos contratos se centran únicamente en la fase inicial de construcción y exploración robótica. Las futuras misiones tripuladas seguirán desarrollándose de forma paralela dentro del programa Artemis. Artemis III, prevista actualmente para 2027, será la primera misión en décadas que intentará llevar astronautas nuevamente a la superficie lunar.
Según Carlos García-Galán, director del programa de la Base Lunar, la instalación se expandirá “como una ciudad” sobre distintas regiones de la Luna. Algunas actividades se realizarán en zonas iluminadas permanentemente por el Sol, porque son ideales para generar energía. En cambio, otras actividades como la extracción de hielo para producir agua y combustible tendrán lugar en cráteres permanentemente sombreados cerca del polo sur lunar.
La NASA también quiere evitar depender de un único proveedor y busca fomentar la competencia entre distintas empresas privadas. Jared Isaacman, administrador de la agencia espacial, señaló que cada misión servirá como experiencia de aprendizaje. Esto será clave para desarrollar las capacidades necesarias para vivir y trabajar en uno de los entornos más extremos conocidos.
La estrategia recuerda a la filosofía del programa Apolo, aunque con una diferencia fundamental. Esta vez el objetivo no es solo llegar a la Luna, sino permanecer allí de forma sostenida y convertirla en una plataforma para futuras misiones hacia Marte.
Referencias:- Financial Times / Expansión- NASA Artemis Program- Blue Origin
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