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La NASA advierte sobre la Anomalía del Atlántico Sur: ¿Un posible indicio de inversión geomagnética?

La Anomalía del Atlántico Sur (SAA, por sus siglas en inglés) es una región del campo magnético terrestre donde la intensidad es significativamente menor, lo que afecta el funcionamiento de satélites y naves espaciales que orbitan la zona. Investigada por la NASA desde 1985, esta anomalía ha generado preocupación entre los científicos por su evolución y posible relación con una futura inversión geomagnética.



¿Qué es la Anomalía del Atlántico Sur?


Detectada por primera vez en 1958, la SAA se encuentra en la región donde los cinturones de radiación de Van Allen están más cerca de la superficie terrestre, a unos 200 kilómetros de altitud. Esta "abolladura" magnética permite que una mayor cantidad de partículas cargadas impacten los sistemas electrónicos de los satélites y la Estación Espacial Internacional, aumentando el riesgo de fallos técnicos.


Una anomalía en expansión y división


Estudios recientes han demostrado que la SAA no solo está aumentando su tamaño, sino que además parece dividirse en dos regiones distintas. Este comportamiento está vinculado a las dinámicas del núcleo terrestre, donde el flujo de metales líquidos genera variaciones en el campo magnético.


¿Podría ser el inicio de una inversión de polos?


Aunque la inversión de los polos magnéticos ha ocurrido en múltiples ocasiones a lo largo de la historia geológica del planeta, los expertos consideran que aún es prematuro afirmar que la SAA es un indicio claro de este fenómeno. Sin embargo, su crecimiento y evolución podrían proporcionar pistas clave sobre la dinámica interna de la Tierra y la estabilidad del campo magnético.


Impacto en la Tierra y en la exploración espacial


A pesar de que la SAA no representa un peligro directo para los humanos en la superficie, sus efectos son relevantes para la tecnología espacial. Satélites que cruzan la zona experimentan fallos electrónicos, y los astronautas en la Estación Espacial Internacional deben tomar precauciones adicionales.


Asimismo, algunas investigaciones han sugerido que la anomalía podría influir en la actividad de las auroras boreales, aunque no hay consenso definitivo al respecto.


Investigaciones en curso


La NASA y otras agencias espaciales continúan monitoreando la SAA a través de misiones como ICON y Swarm, que analizan los cambios en el campo magnético con el fin de prever sus consecuencias a largo plazo. La ciencia aún tiene muchas preguntas por responder, pero el estudio de esta anomalía es clave para comprender mejor los procesos internos de nuestro planeta.


En lacienciaespacial.com seguiremos informando sobre los avances en la investigación de este fenómeno y sus posibles implicaciones para el futuro del campo magnético terrestre.

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