Un estudio revela que las variaciones de temperatura y la distribución de las nubes explican gran parte de los cambios observados en la atmósfera de SIMP 0136.

A unos 20 años luz de la Tierra, un mundo presenta una atmósfera que cambia constantemente. Su brillo varía en cuestión de horas y sus nubes parecen distribuirse de forma desigual. Ahora, el telescopio espacial James Webb ha permitido a los científicos comprender mejor qué ocurre en este lejano objeto.
Se trata de SIMP 0136, una enana marrón, un cuerpo celeste que comparte características con los planetas gigantes y las estrellas, pero que no tiene suficiente masa para mantener la fusión de hidrógeno como nuestro Sol.
Un estudio publicado en septiembre de 2026 en la revista científica Astronomy & Astrophysics ha descubierto que gran parte de los cambios observados en su atmósfera pueden explicarse mediante dos factores principales: las diferencias de temperatura y la estructura de sus nubes.
El James Webb identifica dos patrones atmosféricos
Hasta ahora, interpretar los cambios atmosféricos de SIMP 0136 era complicado. Los astrónomos observaban variaciones de brillo en diferentes longitudes de onda, lo que sugería que varios fenómenos estaban actuando simultáneamente.
Para investigar su origen, un equipo internacional analizó 287 espectros obtenidos por el James Webb durante aproximadamente 2,9 horas, el tiempo que tarda este objeto en completar una rotación.
Mediante una técnica estadística, los investigadores identificaron dos patrones que explican conjuntamente el 79 % de las variaciones registradas. El resto de los datos no mostró señales atmosféricas adicionales que pudieran distinguirse claramente del ruido de las mediciones.
Los resultados indican que las diferencias de temperatura y los cambios en la distribución vertical de las nubes dominan la variabilidad atmosférica detectada.
¿Por qué es importante este descubrimiento?
Aunque SIMP 0136 no es un planeta como la Tierra, su estudio puede ayudar a comprender mejor las atmósferas de los gigantes gaseosos que orbitan otras estrellas.
Estos mundos se encuentran tan lejos que los telescopios no pueden observar directamente los detalles de sus nubes. Sin embargo, analizando cómo cambia la luz que emiten, los científicos pueden obtener pistas sobre lo que sucede en sus atmósferas.
El estudio también demuestra que fenómenos aparentemente complejos pueden investigarse identificando unos pocos patrones dominantes.
Los investigadores advierten, no obstante, que sus conclusiones corresponden al periodo observado y que podrían existir otros procesos atmosféricos demasiado débiles para ser detectados.
Con futuras observaciones, el James Webb permitirá comprobar si estos mismos patrones aparecen en otros mundos y avanzar en nuestra comprensión del clima más allá del Sistema Solar.
Fuente científica original
Schrader, M. A., Vos, J. M., Nasedkin, E., et al. (2026).
The JWST weather report: Unravelling the atmospheric variability of isolated worlds using principal component analysis.
Revista: Astronomy & Astrophysics, 713, A192.
Fecha de publicación: 16 de septiembre de 2026.
DOI: 10.1051/0004-6361/202660109.
Acceso al artículo científico:
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